Gina Ortega – Testimonio 2018-06-06T04:44:39+00:00

Crecí en un hogar cálido y amoroso, la tercera de cuatro hermanos, nuestros padres nos inculcaron los mas altos valores éticos y morales,pero con el desconocimiento de un dios real en nuestras vidas aún habiendo estudiado en colegios católicos.

Cuando celebraba mis 16 años en compañía de unas amigas, un primo de mi mamá llegó a casa a visitarnos, traía una biblia y nos compartió un versículo, fué la primera vez que escuché el mensaje del evangelio.

Me gradué y fuí a estudiar a la universidad en quito,al poco tiempo me casé y tuve mi primera hija con 20 años,mi esposo tomó la decisión de viajar a España en busca de trabajo y oportunidades, me quedé en ecuador con una niña pequeña de apenas 4 meses, por entonces compartía casa con mi hermano mayor , íbamos a la universidad,el ya era cristiano y un día me invitó para que lo acompañara a la iglesia a la que el asistía con un amigo , así lo hice domingo tras domingo. Era un lugar muy especial, la forma como cantaban con alegría ,era gente muy amable, y me llamaba la atención lo alegre que estaban siempre, y que compartían la palabra de dios.

Fue entonces cuando mi hermano me guió hacer una oración para que recibiera al señor, y una noche en mi habitación me puse de rodillas y recibí a Jesucristo como mi señor y salvador y le pedí perdón por mis pecados. Continué asistiendo a la iglesia los domingos y también di el paso para bautizarme.

Después de casi un año mi esposo volvió a ecuador para arreglar su visado en España, y decidí viajar con él, dejé a mi niña pequeña con mis padres, terminaba el tercer año en derecho, dejé la familia y mi país, con mucha nostalgia, pero con la alegría de hacer lo correcto por el hogar que había formado.

Llegué a España, Almería, con una biblia debajo de mi brazo que mi mamá me había regalado, era un país muy parecido en costumbres y tradiciones que el mío, encontré trabajo, desde camarera hasta vendedora de seguros, lo que me venía a la mano lo hacía para juntar dinero y traerme pronto a mi hija pequeña.

En ese tiempo me congregué en una iglesia, aunque debo reconocer que nunca sentí la presencia de dios, también estaba con un pie en el mundo, dejé de congregarme, me aparté totalmente de dios, hubo gente que me invitó más de una vez a la iglesia pero no quise saber nada.fueron 9 largos años apartada de dios.

Logramos traer a nuestra hija por entonces de 2 añitos, viajábamos a ecuador regularmente a visitar a la familia, siempre con la idea de quedarme y no volver a España, porque me sentía como en una jaula de cristal, aunque tenía todo para ser felíz, un buen esposo, una casa, trabajo, una hija, me sentía frustrada por los sueños que no había alcanzado, y decisiones que había tomado que me habían apartado de lo que debía ser mi vida en ecuador.mi corazón se fué llenando de mucha infelicidad, de tristeza, y descontento.

En ese tiempo tuvimos dos hijas más, que llenaron nuestras vidas de alegría, muchas veces me hicieron falta las fuerzas el verme sola criando tres niñas, sin ayuda de nadie, mi esposo trabajando todo el día, hasta que llegó un día en que todo me superaba al punto de no querer atenderlas, ni de prepararles nada, llegó la crisis a España y también a mi hogar, le comenté a mi esposo que quería irme que este ya no era mi lugar y que anhelaba volver a Ecuador junto a mis padres y mi familia, no le quedó de otra que dejarnos ir, porque mi decisión era firme, yo no quería estar acá.

Ya en Ecuador lo que buscaba era paz, esa era la palabra que siempre le repetía a mi madre, le decía que me llevara a un psicólogo, porque yo sentía que con 29 años me iba a morir y que no había logrado nada, que la vida se me iba, ella me invitaba a la iglesia, pero siempre me resistí a ir por los malos testimonios de cristianos que había visto y porque cuestionaba todo lo que hacían.

Fué un tiempo muy difícil, no solo me había alejado de dios, abandoné mi hogar, hice daño a mi familia y mis padres por mi mala actitud, me enojaba por todo, a mis hijas las dejé de lado, los pilares que habían sido importantes, ahora ya no lo eran , los había destruído, buscando de todo en sitios incorrectos y personas incorrectas, malas compañías, bebiendo alcohol, tomando malas decisiones,loca y perdida en el mundo.

Fué entonces cuando me ví en una situación muy mala sin saber que hacer, fuí a casa de una amiga de toda la vida que tambien me invitaba a la iglesia allá en esmeraldas y me rehusaba a ir, a contarle lo que me estaba pasando, ella me tendió su mano, habló conmigo , me dijo palabras de consuelo y me dejó un libro cristiano para que lo leyera , me dijo que me serviría de mucha ayuda, y así fué. Mi hermano mayor acababa de regresar despues de 4 años junto a su familia de un posgrado en brasil, ellos también sintieron la necesidad de orar por mí, vieron mi condición que necesitaba de dios, y la paciencia de una madre amorosa cristiana que se mantuvo orando por mí, todo sirvió para que ese fuera el tiempo para que volviera al señor, y fueran abiertos mis ojos.una noche en mi habitación allá en ecuador me arrodillé y le pedí al señor que me perdonara, hasta que sentí su consuelo y la paz de dios, algo increíble que nunca antes había pasado, al otro día andaba como en las nubes.el fué mi mejor psicólogo.

Asistí a un concierto de un cantante cristiano junto a mi amiga y su esposo, en un momento de su actuación el cantante compartió algo de su familia y comentó que tenía unas hijas pequeñas, que cuando el se iba de gira a otros países las llamaba por teléfono les decía que cerraran los ojos y que se abrazaran a sí mismas y pensaran que era él a quien estaban abrazando que él también lo haría, y a los que estabamos escuchando nos dijo haga usted lo mismo, abrácese y piense que es su padre celestial a quien está abrazando, yo lo hice, me abracé muy fuerte y no paré de llorar todo ese tiempo que duró el concierto, salí de ahí con una alegría en mi corazón, difícil de explicar.

Experimenté la paz de dios, entendí lo mucho que Dios me amaba, y que mi vida era importante para él,cada vez que leía juan 3: 16,se me saltaban las lágrimas.

Empecé a servir al señor , a escuchar y leer su palabra, mi mamá me regaló otra biblia con las letras enormes, iba junto a mis hijas todos los domingos a la iglesia, hasta que pensé en volver a España para que el señor restaurara mi hogar, deje a mis padres,la familia, mi país, con la ilusión de empezar una nueva vida con Jesús en mi corazón.

Dios hizo posible, lo imposible, no solo me había perdonado, rescatado y sanado, sino que también me dió la oportunidad de ser la mujer, esposa, madre, hija, hermana y amiga cristiana que me había llamado ser, ahora sentía que mi vida tenía un gran propósito, gracias a él.

Encontré una iglesia aquí en almería,con un cartel enorme que dice “casa del alfarero” y dije esa es la iglesia en la que me voy a congregar, hallé esa misma gente que ví la primera vez que asistí a una iglesia evangélica con mi hermano en quito, gente amable, con una sonrisa, donde cantaban muy alegres y se predicaba la palabra de dios,él me ha dado en españa una gran familia que son una bendición para mi y para mi familia, se que no estoy sola, que sobre toda las cosas tengo lo más importante que nadie me había dado , el amor y la paz de mi señor.